El turno de Weins Pinto y Ferrini

Inicia el Dr. Weins Pinto el alegato de la Fiscalía, es el encargado de contextualizar históricamente los hechos y lo hace con precisión, con vehemencia, pero con sensatez.
Es difícil extractar lo mas sustancial del alegato de Weins Pinto, habría que transcribirlo íntegro para no correr el riesgo de perder conceptos realmente valiosos, pero excedería el propósito de una crónica y su extensión incursionaría casi en el ensayo, por lo que habrá que elegir nomás, casi al azar, las frases pretendidamente más ilustrativas del mismo.
De entrada recuerda que oportunamente han recogido el guante ante el desafío de la defensa, que con más énfasis que razón suficiente le hiciera al principio del debate el Dr. Buompadre a los fiscales y la querella: "van a tener que venir acá (por los testigos) a decir lo que dijeron en instrucción, ante todos nosotros" había dicho el defensor de los dos más implicados, Barreiro y De Marchi.
"¿Sabe qué pasó Sr. Presidente? que vinimos con 13 víctimas y salimos con mas de 40...el RI9 II va a tener más imputados y más víctimas"
afirmó Weins Pinto sin ocultar la satisfacción por el aporte de más testigos de los que se habían animado a hablar en la primera etapa. Es que no es fácil volver a recordar hechos tan terribles, y quienes declaran se sacan un peso de encima, pueden procesar mejor el dolor de un pasado que aún marca el alma, pero eso lo saben después, antes de declarar están las dudas, los temores, el recuerdo del horror.
Se refiere con dureza a una de las tantas justificaciones de los torturadores cuando afirman que era una guerra sucia, lo que pasó en los años de plomo. "Lo que en realidad sucedió era que el poder militar estaba en guerra contra la sociedad civil, contra todos nosotros...y en virtud de ella desató una represión indiscriminada" dice.
Para descalificar aún más a la "teoría de los dos demonios" trae a colación las palabras de Rodolfo Walsh, en su célebre carta abierta a la Junta Militar en el aniversario del golpe, cuando afirmaba "la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre "violencias de distintos signos" ni el árbitro justo entre "dos terrorismos", sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte".
"Lo que sí había Sr. Presidente, eran dos infiernos: el infierno de las víctimas y el que sufrieron los familiares" dice luego. Todos asentían en una mitad de la sala, sintiendo que hablaba de su propia historia. Del otro lado, del círculo íntimo de los represores, algunos enseñaban esa sonrisa burlona que se sostiene aún en medio de los relatos más horrorosos, en clara provocación hacia las víctimas y sus familiares.
Para graficar aún mas el contexto de los hechos que se juzgan, el Fiscal recurre a otra frase, en este caso de un represor tristemente célebre como lo es el General Ibérico Saint Jean, quien dijo "primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después... a sus simpatizantes, enseguida... a aquellos que permanecen indiferentes, y finalmente mataremos a los tímidos".
"Es que no alcanzaba ya con no hacer nada...había que actuar en el mismo sentido, delatar al vecino"
afirma.
Refiere luego a los centros clandestinos a los que denomina "verdaderos campos de concentración" asimilándolos a instrumentos del nazismo. En relación a la figura del desaparecido, afirma "la desaparición de personas es la muerte subterránea, es la muerte furtiva".
"No hubo excesos, hubo una científica planificación de los excesos"
y agregó, "perdió vigencia el sistema legal, se rompió el contrato, las familias y la sociedad toda se preguntaba ¿estará vivo?...estará preso?"
El 24 de marzo toma por la fuerza el gobierno un poder cívico-militar, quien luego pretende auto amnistiarse, después vienen el Juicio a las Juntas y poco después, entre el "86 y el "87 las leyes de "Obediencia Debida" y "Punto Final". Los familiares tuvieron que buscar justicia en otras partes del mundo, es así como en España, Italia, Francia, Alemania etc. se inician causas contra represores argentinos por la desaparición de ciudadanos de esos países, y "fíjese Sr. Presidente, es así que en el 2004 el Tribunal de Nuremberg libra orden de detención contra Videla...que casualidad no?" señala Weins Pinto en otra clara alusión al nazismo.
Lee luego de los decretos secretos de la dictadura, algunas frases como la que ordena "aplicar al combate la máxima violencia" o la que conminaba a "no aceptar rendiciones, batir cabecillas y detener a niños" y aquella que refiere a lo que se necesitaba para cumplir tales órdenes "tiradores especiales para batir cabecillas y líderes de turba".
Se explaya luego acerca del "aporte" de la doctrina francesa y hace lo propio con el Plan Cóndor y describe el terror que propios y extraños sentían en aquella época de aquella maquinaria de muerte que fue la dictadura. Se refiere a los centros clandestinos con mayor profundidad y cierra con una frase de producción propia "los desaparecidos no van a morir nunca...la memoria colectiva no lo debe permitir jamás".

Aprovechando la impericia defensiva

El expediente 310/84 es una causa que parece armada en función de dotar de pseudo legalidad al genocidio, y reforzar la teoría de "los dos demonios" y en tal sentido en ella se agregaron las acusaciones contra las víctimas de la represión ilegal. Desde órdenes de captura hasta la más variada información sobre los operativos que se hacían en dictadura en el marco de la lucha "antisubversiva".
Es interesante el Expte. 310/84, y así lo advirtió el Fiscal Ferrini, quien observó allí casi tanto material acusatorio como de los testimonios de las víctimas. Lo insólito es que dicha causa fue incorporada al debate por la defensa. Por todas, ya que las demás adhirieron al pedido de una de ellas.
De los reglamentos militares también extrajo, al igual que Weins Pinto, algunas frases significativas que permiten comprender aún mas la lógica genocida que impulsaba los actos del grupo de tareas, "esto se trata de una lucha política y psicológica" decía el boletín secreto RC9-1.
Ferrini también observó "perlitas" en los legajos de los imputados, que pese a que están incorporados al debate, y como tal al alcance de los defensores, desmienten claramente la estrategia pergeñada por éstos, ya que allí consta por ejemplo que a pesar de que De Marchi afirmó que se retiró el 20 de agosto del "76, en noviembre del mismo año presentó una reiteración de su solicitud de retiro, lo que evidentemente indica que no se lo habían concedido en agosto. Pero no solo eso, también consta la fecha oficial de su retiro: el 16 de febrero de 1977. Esto refuerza los testimonios de la propia defensa que afirmaron que veían regularmente a De Marchi en el RI9, mucho tiempo después de la fecha en la que afirma haberse retirado.
Barreiro también negaba haber estado en parte del tiempo donde se le imputan hechos graves "porque estaba haciendo un Curso de Comandos en Mazaruca, Entre
 Ríos", circunstancia que no solo no obra en su legajo, sino todo lo contrario, lo que sí se encuentra en el mismo es constancias de que estaba en Corrientes, incluida su firma en un procedimiento militar.
Es frecuente aún hoy, escuchar a los defensores afirmar en cuanto medio les alcanza un micrófono "que han acreditado que sus defendidos no estaban en la fecha en que se les imputan los hechos", acaso pretendiendo convencer a quienes no conocen la causa en detalle. Incomprensible, porque a la luz de las pruebas ofrecidas por ellos mismos, han acreditado precisamente lo contrario, y el Dr. Ferrini ha dado cuenta de ello.

Auat fue mas allá

El turno de alegar finalmente le llegó al Dr. Auat, uno de los tres fiscales de la Causa RI9, tras las intervenciones de los Dres. Weins Pinto y Ferrini.
Al igual que el primero, inicia su alocución recogiendo el guante, tras haber sido inicialmente retado por el Dr. Buompadre, defensor de Barreiro y De Marchi quien afirmó al comienzo del debate "van a tener que venir a hablar acá, delante de todos nosotros (los testigos)", agregando "¡así se va a saber la verdad!". Auat dice entonces que "no hizo falta buscar la verdad, sino que la verdad destrozó el proceso. Hemos podido reconstruir la verdad histórica de los hechos".
Recuerda que por aquellos días en que se iniciaba el debate, él decía "ésta es una balanza trancada, allá al final vamos a sacarle la traba y veremos cómo quedan los platillos de la misma, esta Fiscalía entiende que las pruebas de cargo han sido un verdadero plano inclinado, que habrá de destrabar fácilmente la tranca de la balanza". Rememora que "el primer día aquí había un escenario conmovedor, los grandes patriotas estaban de un lado con escarapelas tan grandes que resultaban obscenas, y San Emeterio pidió que le saquen el pañuelo a Taty Almeida...había un paroxismo patriótico, como diciendo aquí estamos los patriotas y allá los apátridas...Taty Almeida solo quiere mostrar con ese pañuelo un testimonio de su búsqueda y su dolor"
Explica cual es la importancia de contextualizar históricamente los alegatos, "el contexto histórico tiene una clara operatividad procesal, y es lo que se conoce como indicio".

Rico Tipo

Carga luego contra los argumentos defensivos de los imputados Losito y Barreiro cuando referían con similares conceptos que era Nicolaides quien tenía que estar acá. "Seguramente que Nicolaides debe estar acá", dijo "pero ellos también, porque cuando alguien dice "me torturó" , "me violó", "me apretó los pezones" lo dijeron con nombres y apellidos, nombraban a personas concretas...no a Nicolaides. "Cada uno está acá por su propia historia", afirmó.
Luego cuestiona con cierta ironía el argumento del Dr. San Emeterio, el codefensor de Barreiro y De Marchi cuando pretendió acusar al testigo Midón de falso testimonio, porque declaró que la picana que le aplicaron en Santa Catalina era inmensamente mas dolorosa que la que le aplicaron en la Jefatura de Policía, y llegó a la errónea conclusión de que debía ser 220 voltios los que tenía aquella picana que casi lo mata, de hecho tuvo que ser asistido y se le hicieron maniobras de reanimación tras haber sufrido un paro cardíaco.
El Dr. San Emeterio, haciendo gala de conocimiento de electricidad y su incidencia en el cuerpo humano dijo que es imposible, que ese voltaje lo mataría. Probablemente tenga razón, y lo que variaba era el amperaje, inclusive el voltaje aún cuando no llegue a 220 voltios, de todos modos no hay que tomar de modo literal lo que es una valoración subjetiva inexperta.
Lo cierto es que Auat no pudo dejar pasar tamaño razonamiento, y lo comparó "con una conclusión digna de Rogelio (el hombre que razonaba demasiado) de la histórica revista "Rico Tipo".

La coartada de De Marchi

Analiza luego la  coartada de De Marchi, quien sostiene que se retiró del Ejército para administrar el campo de los Millán, su familia política. "Él fue a trabajar en una empresa familiar, si su suegro era panadero no es de extrañar que en algún momento estuviera atendiendo la caja". 
De Marchi ,  identifica al 20 de agosto como el último día de su vida militar, pues afirmó que el mismo día en que pidió su retiro le dieron una licencia. Respecto a ello Auat dice "el tema de la licencia es una construcción inteligente, artificiosa, astuta", pero no solo  sus víctimas exponen que siguió estando en el Ejército, sino su propio legajo pese a hallarse extrañamente incompleto, y el de Losito donde éste indica que estuvo en un operativo con De Marchi meses después de su supuesto retiro. No recordó Auat que los propios testigos de la defensa recordaban haberlo visto después de esa fecha en el RI9, y que los testigos que lo "veían" en la estancia "Santa Rosalía" no dijeron  lo mismo respecto a ningún punto, contradiciéndose considerablemente en las fechas. Pide 25 años de prisión para De Marchi.

La coartada de Barreiro

Barreiro es el imputado que se halla más comprometido, debido a que está acusado de ser responsable de la muerte de Artieda, y su estrategia defensiva es similar a la de De Marchi (comparten letrados), es decir, pretenden demostrar que "no estaban".
El Coronel Barreiro arguye que realizó un curso de Comandos que lo alejó de Corrientes por el espacio de varios meses, desde agosto hasta noviembre de 1976, con lo cual no podía ser el responsable de la suerte de los detenidos en ese período. Incluso presentó varios testigos que "recuerdan haberlo visto en el curso", uno de ellos incluso se acuerda de él y Jándula otro teniente del RI9, pero no se acuerda de nadie del año "75, o del "77...o de casi ningún año.
Otro, para ser más creíble, dijo que tanto Barreiro como Jándula eran "pintorescos" y por eso no podía olvidarlos. "¡Pintorescos!, no sé si se trata de un rasgo histriónico o estético Sr. Presidente", dice Auat, pero no es así como se lo recuerda a Barreiro, claramente no era "pintoresco".
El propio Barreiro refuerza esto en su descargo, pero equivoca el término, y dice que ambos eran visto como "peculiares", pero al igual que el anterior no explica a qué se refiere con ello, limitándose a decir que un día le estaba frotando los pies a Jándula y eso fue observado por sus compañeros, quienes a partir de ahí los consideraron peculiares (¿?).
De todos modos en el legajo original se hallan notificaciones de Barreiro hechas en Formosa, en oportunidad de ir a retirar objetos del RI9 en el mismo período en el que supuestamente estaba haciendo el famoso curso de comandos en una isla de Entre Ríos. Y no solo eso, algunos testigos de la defensa lo vieron en la formación de diana todo ese período en el RI9. Solicita luego reclusión perpetua para Barreiro.

La autoestima de Losito

"Losito tiene una evidente autoestima alta, fundamentalmente cuando habla de Malvinas, yo le preguntaría si este no hubiera sido otro país, si hubiera tratado a sus adversarios como lo trataron los ingleses" dice Auat.
También dijo Losito frases cómo "yo no podía discutir las órdenes" o "acá tenía que estar Nicolaides", y Auat se pregunta en este punto ¿que había que discutir, si todo era correcto? ¿y porqué tendría que estar Nicolaides acá si todo es mentira, si acá no pasó nada?. Sentido común en su máxima expresión.
Recuerda también que en su descargo se le escapó la frase "yo no alteré legajos" y cuando Ferrini le inquirió que quiso decir con eso, se limitó a decir, "nada, no me consta que nadie lo haya hecho". De Marchi no debió sentirse cómodo en ese momento.
Losito dijo también en su descargo que "esto era una guerra", y el propio Fernández Funes (testigo de la defensa), asigna un rol decisivo a la Inteligencia Militar, área a la que pertenecían los imputados..."yo me pregunto: si esto era una guerra ¿que hacían los militares de la importante área de Inteligencia en esa guerra? ¿se preparaban para la próxima guerra?" dice el Dr. Auat con sentido común. Solicita 25 años de prisión para él.

Reynoso, el torturador bueno

Auat desmiente la "bonomía" de la Gendarmería, "en el mundillo de los torturadores siempre estaba el bueno y el malo, el que te daba duro y el que parecía decir "confiá en mi", pero no hubo buenos Sr. Presidente, todos formaban parte de esta sociedad gansteril" afirma. Pero además Reynoso en particular no es bien recordado por sus víctimas.
Señala Auat en tal sentido, el episodio que describe Trainer cuando recordaba que en el RI9 fue colgado por las muñecas durante horas, apoyando la
punta de los pies en una silla invertida, y el gendarme entró ese día y le pateó la silla "sentí un dolor tan desgarrador...aún tengo problemas en el hombro y tomo medicación" declaraba el testigo. "Pero la mayor perversión es la que hizo con la familia Artieda" dijo, ya que se infiltró en la familia y traicionando su confianza buscó información acerca del paradero de Rómulo, circunstancia que coadyuvó a su detención y su posterior homicidio. Solicita penas máximas también para el gendarme que es apodado "el Astiz correntino".

El pegador

También pide penas máximas para el suboficial que gustaba de alardear por su fortaleza física, aquel a quien le decían "el boxeador" o "el pegador", y explica que no debe sorprender tales pedidos, ya que "en toda esta historia, la gran pena... la tiene los familiares y las víctimas".

 

Solicitud de condena a De Marchi, el ex-Presidente de la Sociedad Rural

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