El tiro por la culata
En una jornada sorprendente, tanto para la querella como para los imputados, los
testigos de la defensa reconocieron al RI9 como lugar de detención y echaron por
tierra la defensa de De Marchi, quien sostenía que no podía ser culpable de lo
que se le acusa debido a que se había retirado del Ejército. Sus víctimas lo
ubicaban a De Marchi mucho después de la fecha de su supuesto retiro, pero ahora
sus propios testigos ratifican lo que aseveraban los ex-detenidos.
Se esperaban cinco declaraciones de testigos propuestos por la defensa, pero se
excusó (por razones familiares no aclaradas) uno de los "patricios" firmantes de
la solicitada en favor de De Marchi, que generara una gran polémica en el año
2004, debido a que reivindicaba el accionar de la última dictadura. Se trata de
Adolfo Miranda Gallino, quien según el Dr. Buompadre tuvo que viajar urgente al
Uruguay "por razones familiares".
El primer testigo fue Lucindo Reyes, Suboficial retirado del Ejército, muy
memorioso a la hora de recordar fechas de su dilatada carrera militar, excepto
cuando ésta se acercaba a la mitad de la década del "70. Reconoce que hubo un
lugar de detención absolutamente restringido en el ex- Casino de Soldados,
ratificando lo que declararon los ex-detenidos.
De los 35 años en los que estuvo en el regimiento 9 solamente en el período que
va del "75 al "77 o 78 existió ese lugar de detención, aseveró. La Jueza del
Tribunal, la Dra. Badaró, le preguntó si existían otras áreas restringidas y el
dijo que sí, que "polvorines" y donde se hallaban las armas, lugares adonde en
varios momentos de su carrera pudo ingresar, con la debida autorización, pero
nunca en la cuadra donde funcionaba el centro de detención durante ese período
de la dictadura.Aseguró que vio a De Marchi varias veces de civil en el RI9 mucho
después de su supuesto retiro.
Le tocó el turno a Fredemundo Guillén, quien claramente no estaba en condiciones
síquicas de declarar, por lo que el propio Dr. Buompadre desistió de su
testimonio, cuestión que no generó objeción alguna por parte de la querella ni
la fiscalía.
El testigo Víctor Pérez, ex-militar de 70 años y de profesión mecánico, quien
dijo que De Marchi fue su jefe en el año 1966, confundiéndose aparentemente por
al menos una década y también tenía problemas para precisar fechas. Reconoció
como el anterior, que en el RI9 había un área de detención restringida aunque
negó haber tenido acceso a ella.
Por último atestiguó Julián Pruyas, es quien compromete aún mas al ex- Capitán
De Marchi, ubicándolo como Oficial de inteligencia en un tiempo muy ulterior al
de su supuesto retiro, además al igual que los otros testigos, ratificó la
existencia de un centro de detención en la misma cuadra que refirieron las
víctimas, es decir en el ex-Casino de Soldados.